La reciente formalización de la candidatura del maestro Jorge Asjana David a la rectoría de la Universidad Autónoma de Santo Domingo marca un momento decisivo para el presente y el futuro de nuestra Primada de América. No se trata únicamente del cumplimiento de un trámite ante la Comisión Electoral; estamos ante la apertura de una etapa que exige visión, carácter y compromiso real con la transformación institucional.
La UASD no es una universidad cualquiera. Es símbolo de pensamiento crítico, de movilidad social y de lucha democrática en la República Dominicana. Su historia está profundamente ligada a los grandes procesos políticos y sociales del país. Por eso, cada elección de rector representa mucho más que un cambio administrativo: es una definición de rumbo.
En el acto celebrado en el Aula Magna, Jorge Asjana presentó una propuesta estructurada y coherente, sustentada en cuatro compromisos esenciales: dignificar a la familia universitaria, armonizar la filosofía institucional con la modernización, impulsar una administración técnica y transparente, y cerrar la brecha tecnológica e infraestructural.
Dignificar a la familia universitaria significa colocar en el centro a profesores, estudiantes y personal administrativo. No puede hablarse de excelencia académica sin condiciones laborales justas, sin reconocimiento al mérito y sin políticas claras de bienestar estudiantil. La universidad debe ser ejemplo de justicia interna si aspira a formar ciudadanos comprometidos con la justicia social.
Modernizar sin renunciar a la identidad histórica es otro de los grandes desafíos.
La UASD debe preservar su tradición democrática y su compromiso con los sectores más vulnerables, pero al mismo tiempo necesita actualizar sus métodos de enseñanza, fortalecer la virtualidad, incorporar nuevas tecnologías y adaptarse a los estándares internacionales de calidad. Modernizar no es traicionar la historia; es honrarla con responsabilidad.
Asimismo, una administración técnica y transparente es una exigencia impostergable. La gestión universitaria requiere planificación estratégica, eficiencia en el uso de los recursos, rendición de cuentas y decisiones sustentadas en criterios técnicos. La transparencia fortalece la confianza interna y proyecta credibilidad ante el Estado y la sociedad.
Cerrar la brecha tecnológica e infraestructural es, además, una condición indispensable para garantizar igualdad de oportunidades en todos los recintos y centros regionales. No puede haber descentralización real si persisten desigualdades en equipamiento, conectividad y espacios físicos adecuados para la docencia y la investigación.
La propuesta se articula en siete ejes estratégicos: calidad docente, bienestar universitario, fortalecimiento institucional, relación UASD-Estado-Sociedad, descentralización, investigación e innovación, e internacionalización. No son consignas; son líneas de acción que apuntan a una universidad más competitiva, más eficiente y más humana.
Como universitario comprometido con el desarrollo institucional, expreso con claridad mi deseo de que Jorge Asjana se convierta en el próximo rector de la UASD. Lo hago convencido de que su propuesta responde al momento histórico que vive nuestra academia y de que su liderazgo puede conducir una transformación responsable, planificada y participativa.
La UASD necesita firmeza, pero también sensibilidad; necesita modernización, pero sin perder su esencia; necesita gestión eficiente, pero con rostro humano. Creo que ha llegado la hora de asumir ese desafío con determinación.
Transformar la Primada no es una opción retórica, es una necesidad histórica. Y hoy, más que nunca, la universidad demanda un liderazgo capaz de convertir esa necesidad en realidad.